Se trata de una técnica directa, ya que el grabado se produce por la talla realizada con un buril directamente sobre una plancha metálica, siendo los surcos resultantes los que determinan la imagen. A este sistema de grabación se le denomina también talla dulce. Esta es una técnica de difícil ejecución, de largo aprendizaje, que requiere paciencia y meticulosidad durante la realización de la plancha. Con este procedimiento se logran bellos efectos y una rica extensión de matices, que van desde los blancos apagados a los negros intensos, profundos o aterciopelados . Las sombras se consiguen por entrecruzamiento de líneas: cuanto más cercanas, más sombreada la imagen.

    En cuanto al material utilizado para la realización de las matrices (las planchas metálicas), se suele utilizar el acero, el cobre y el cinc, siendo el cobre el que está mejor considerado para utilizar esta técnica.

    El buril es la herramienta que da nombre a esta técnica. Se trata de una barra de acero templado, de sección triangular, cuadrada o romboidal, cuya punta esta cortada a bisel. El afilado de la hoja es determinante para la realización de los surcos en la plancha. Algunos grabadores buscan buriles antiguos porque están forjados con materiales de muy buena calidad.